postheadericon Madrid. Galván, herido en una corrida tremenda de la Quinta

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BARQUERITO. Diario Sur

Cinqueña la corrida entera de La Quinta, de espléndido y variado remate. Tres toros muy descarados, el primero y los dos últimos, abiertos en lotes distintos. Bien armados los otros tres, no tan descarados pero igual de serios por delante. Se invirtió el orden de salida de quinto y sexto. David Galván, desarmado y cogido por el segundo, una posible fractura de codo, no pudo salir de la enfermería.

Al aparecer el quinto de sorteo y sexto de corrida, playero y cornipaso, se tuvo la sensación de que ese toro no lo habría querido nadie. Pero, de paso, la seguridad de que, si había entrado en el envío, sería por confianza del ganadero. Fue de los nobles. De los que parecen, según definición de Pablo Lozano, no caber en la muleta, pero cupo. Y cupo también el que iba a haber sido sexto y fue quinto, pero solo quiso por una mano, la izquierda: las embestidas asaltilladas más descolgadas, largas y claras de una tarde donde predominó, en frío ambiente, el aire de pelea cautelar y sorda.

El percance de Galván en el segundo toro puso en alerta a la tropa toda. No por el qué, sino por el cómo: el toro se le vino al cuerpo sin atender a razón y lo desarmó para desguarnecerlo. Buscaba presa. Huido tres veces a la vista del caballo, el toro, el más en Santa Coloma de los seis, cárdeno careto, hizo de todo un poco en varas: galopar, meter la cara, asustarse. Muy llamativa la seguridad del torero de San Fernando con el capote en lances de fijar y asentar, pero muy laboriosa la lidia por no intentar ni mover los caballos a tiempo, o por no llevar a picar al toro a su primera querencia, la de las huidas. En banderillas, crudo de varas, apretó el toro, que a los tres viajes ya estuvo metiéndose, quedándose, enterándose, mirando, midiendo y apuntando. Conducta avisada. Galván firmó en el primero de corrida un despacioso quite al ralentí, embestida distraída del toro a paso de caracol. Ese quite, la lidia del segundo tan segura y la resolución frente al toro que lo hirió antes de llegarse al décimo viaje dejaron rastro del paso tan breve del torero gaditano por San Isidro.