postheadericon MADRID. Soberbia tarde con el capote de David Galván, que estuvo cerca de cortar una oreja.

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Jose Miguel Arruego. Fuente: mundotoro.com

David Galván, que estuvo torerísimo, dejó para el recuerdo un toreo de capa de muchos quilates y también anduvo cerca de cortar su oreja.

 Hondo y de manos cortas, con cuajo y remate, amplio de cuna, el enrazado segundo pidió mando y firmeza. De nuevo brilló Galván con el capote y, mediada la faena, le cogió el sitio y la distancia al animal y surgieron, de uno en uno, muletazos de gran plasticidad, primero con la zurda y al final de faena con la mano derecha. Vendió muy bien la mercancía el torero del ‘rincón’, pues la puesta en escena, el cite y el embroque tuvo torería y el conjunto, armonía. Un pinchazo, un aviso y la demora del toro en doblar dejó la cosa en una cerrada ovación.

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 El cuarto marcó pronto querencia y su preferencia por los adentros se acrecentó tras una desordenada lidia. Estuvo muy dispuesto Galván muy convencido, en una labor de mucho compromiso, que incluso le llevó a extraer una meritoria serie con la derecha pegado a tablas. Con el animal muy afligido entró a matar y acertó al tercer viaje.

 

Plaza de toros de Las Ventas. Menos de un cuarto de entrada. Toros de Antonio Bañuelos, muy bien presentados, hondos, bajos, con remate y trapío. Corrida cinqueña, importante toda, desde el encastado primero a tercero y sexto, de mucha clase. Enrazado el segundo, con movilidad el quinto, solo el cuarto, que se afligió pronto, desentonó de un conjunto de alta nota.
David Galván, ovación tras aviso y silencio tras aviso.
Emilio Huertas, que confirmó alternativa, ovación tras aviso y vuelta tras petición.
Javier Jiménez, oreja y oreja.


 

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