postheadericon Impresiona el joven David Galván, herido pero autor de una faena sobresaliente

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Fuente: http://www.zabaladelaserna.es

El tercero, cornalón y cornipaso, bizco, dos garfios jamoneros, percha brutal, se escupió del caballo de pica, no paró de correr como los purasangres. Como no se fijaba, estaba por ver. Galván abrió faena fuera de las rayas –y el toro también- con un escalofriante cambiado por la espalda. Del lance salió medio atropellado y derribado. Una cornada, se supo después, que atravesó la pantorrilla derecha. De machos a zapatilla de la pierna, una mancha de sangre que fue haciéndose bien visible a medida que ganaba altura, categoría y dimensión una faena de rica verdad por su ajuste y su calma, su acento sencillo incluso en el alarde un circular de última hora.

Faena templada, de una seguridad sorprendente. Toreo bien rematado. Por una y otra mano. Clasicismo. La cornada, precio de la temeridad, multiplicó el valor de la cosa toda. Manoletinas antes de la igualada. De pasarse Galván el toro cerquísima. Una valiente estocada trasera pasando el fielato. Había sonado un aviso antes de entrar a matar Galván. Y otro cuando, recostado contra las tablas pero no aculado en ellas, dobló el toro. Oreja de las caras. El año del cambio y de los toreros nuevos, ha vaticinado Simón Casas, muñidor de carteles refrescantes. Pues otro más en la nómina de las novedades. Proyecto claro de torero mayor este Galván. Bien de verdad.

 

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