postheadericon Todo es cuestión de tiempo


Vídeo Sevilla 24-4-2015 por Cultoro

Emilio Trigo. Fuente: cultoro.com

Una tarde de responsabilidad era la que vivía Sevilla en el Viernes de farolillos: por una parte la de un ‘Paquirri’ que reaparecía ante sus paisanos; hacía por cuarta vez esta temporada el paseíllo José María Manzanares en el coso baratillero; el gaditano David Galvánpaseaba entre dos toreros importantes y una ganadería señera como la de Núñez del Cuvillo.

En el toro y en la vida, el tiempo que empleamos para entregamos a nuestra profesión es fundamental. Cuanto más almanaques pasen más tendremos a nuestro alcance el objetivo marcado. Lo que ocurre que a veces el tiempo juega a la contra dependiendo el uso para que se utilice. Por ejemplo, no es lo mismo la época que vivió Rivera Ordóñez en sus inicios que la actual. Veinte años pesan mucho y Sevilla aún más. Así lo dejó claro tras una deslucida y pobre actuación en su regreso a la Feria de Abril. Mientras tanto, Manzanares ofreció un recital de toreo que emborrachó a los repletos tendidos de la plaza. Por su parte, David Galván entregó toda su impoluta actitud en el amarillo albero. El gaditano, todo raza y valor puso a la Maestranza en pie por dos veces, entregándose a Sevilla con toda su verdad. Para la terna una grandísima corrida de Cuvilloque otorgó virtudes para que el triunfo resultara histórico. Corrida de impecable ‘jechuras’ y formas, astifina como los alfileres de un sastre, y de bondad como ella sola. Tan buena que tardará mucho tiempo en saltar otra igual y es que Cuvillo, ha sabido reaccionar a tiempo para regresar al mejor de los escenarios. La Maestranza y de esa forma al gran circuito.

Ese apreciado espacio que pasa tan rápido como las horas del reloj o tal vez, tan lento como las semanas de un mes sin tabaco, es empleado para cual de forma diferente. Cuestión de poco tiempo, que Riveravuelva a descansar. Cuestión de tiempo, será que Manzanares vuelva a abrir la Puerta de Príncipe. Cuestión de tiempo, que David Galván se convierta en figura porque dimensión tiene para eso. Cuestión de tiempo, que las figuras se apunten a Cuvillo. Por eso, en la vida y en todo es cuestión de tiempo.

Con un gran ramillete de verónicas templadas recibió Manzanares al segundo de la tarde, uno de Cuvillo que lidió perfectamente la cuadrilla del torero alicantino. Fue a más la lidia que llevó perfectamente su cuadrilla, brillando en banderillas. Antes, quitó José Maríapor chicuelinas, respondiendo David Galván por el mismo palo. El toro tenía buenas condiciones en el inicio muleteril, y Manzanares lo llevó perfectamente por derechazos en tres tandas con sabor. La cuarta, con el pasodoble Cielo Andaluz, puso en pie a La Maestranza. Fue un gran toro de Cuvillo a más por el pitón derecho, derrochando clase y ritmo por ese pitón y cuajándolo Manzanares por ese lado. Despacito lo llevó José María también a zurdas para sellar una media estocada en los mismos medios del ruedo. Un fandango –Manuel Orta- se le arrancó al torero antes de entrar a matar. El quinto tenía también un tranco diferente a sus hermanos, pero José María Manzanares lo recibió igual que su primero, rompiéndose por verónicas hasta los mismos medios. Dos puyazos traseros recibió en varas, a pesar de entrar bien al peto, y Curro Javier se desmonteró con los palitroques. Una tremenda voltereta en el ecuador muleteril puso el punto de emoción a la faena. Con la zurda se gustó también Manzanares, en una tanda repleta de empaque. La última serie por el derecho fue el broche dorado a una gran faena, muy de verdad. Pinchó en los dos encuentros primeros con los aceros que lo intentó recibiendo. A la tercera también dejó un pinchazo, pero una estocada en el siguiente encuentro rubricó su faena. Sensacional tarde del alicantino que pudo cortar hasta cuatro orejas, pero las perdió por lo que casi nunca falla, la espada.

Un punto más enrazado mostraba el tercero, que no dejó recibir lucido a David Galván. El torero anduvo firme desde el primer momento de la lidia, cuidando al toro en varas y dando indicaciones a la cuadrilla para intentar sacar adelante su embestida. Por el derecho comenzó faena en un momento en el que el viento molestó un punto. No le debía tocar la muleta. Fue a menos una faena de toques con el toro más sosito del encierro. Marró en el primer intento y dejó una buena estocada a la segunda, justo cuando sonaba un aviso. David Galván tuvo, en el sexto, una actuación de garra, de raza y máxima entrega ante el toro con menos opciones de toda la corrida. El lote de Galvánfue el peor con diferencia. Mala suerte en el sorteo. Lo recibió con verónicas a pies juntos antes de sellar su impronta en el inicio muleteril, en la misma raya del tercio. A partir de ahí fue hilvanando una faena protagonizada por una fea voltereta, en la que el toro de Cuvillo lo prendió por la chaquetilla en un momento dramático, sin consecuencias afortunadamente. Dolorido, volvió pronto Galván a la cara del toro, para torear con verdad, con el pecho por delante y el corazón en la muleta. Se montó encima del toro y se pegó un arrimón tan sincero como la sonrisa de un niño. Tragantón enorme y plaza entregada a la actitud. Pulsaciones a cero en el joven diestro y muy aceleradas en el respetable. La espada le privó el triunfo, pero la vuelta al ruedo fue increíble.

El primero de la tarde llevaba el nombre de ‘Campanito’, de 556 kilos para Paquirri. Lo recibió a la verónica con cinco lances gustosos antes de una media fácil de Rivera. Debía cuidar muy mucho la embestida del astado, puesto que humilló en el primer envite. Le partió en dos el capote antes de entrar a la primera vara, mejor la segunda que la inicial, arriba, a pesar de que se durmió el astado en el peto. Le dieron tela y sangró mucho. Lo cuidó Chicote en la lidia e inició Rivera a media altura. De uno en uno los fue sacando el torero de dinastía por el izquierdo a uno de Cuvillo que le faltaba un punto de remate. Lógicamente mermado por el injustificado castigo en varas. Por el derecho también destacó en nobleza. Dejó una estocada trasera de la que cayó pronto. El cuarto fue otro toro interesante de Cuvillo,con un punto más de chispa. Lo llevó largo Paquirrien la primera tanda, ligando las embestidas por el derecho y gustando a Sevilla. Antes, lo recibió por buenas verónicas y en la lidia fue prendido de fea forma su banderillero Juan García.El viento molestó en la faena, pero el toro tenía nobleza. Intentó Rivera al natural, pero faltó acople en el trasteo del sevillano. Rivera se justificó y pronto fue a por la espada. Dejó una estocada de la que cayó pronto el toro, pero no fue su tarde.

 

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