postheadericon El novato se hará rico

david galvan interior
Por MARCO A. HIERRO, Madrid. 

En unos años será rico, no lo duden. David Galván confirmaba hoy la alternativa y, aunque muchos no lo vieran, otros no fueran capaces y los menos no lo quisiesen ver, por la plaza de Las Ventas pasó hoy una futura figura del toreo. Tomen nota.

Es fácil que la sacrosanta Madrid viera en él a un chavalín verderón que se equivocaba con demasiada facilidad en la cara del toro. Lo cierto es que el que hizo el paseíllo de celeste y oro era un torero que proponía un concepto, una verdad, una forma de sentir y de pensar, y no le valía cualquier cosa. David, el de celeste, busca la embestida como él la quiere. La busca sin miedo, sin complejo, sin prisa y sin urgencia. Maneja distancias y alturas porque su búsqueda tiene detrás un argumento. Y una historia, porque no lo han estrellado con responsabilidades ni le han metido prisa por ganar dinero anunciándose en las plazas del parné. Galván lleva dos años haciéndose torero donde antes se fogueaban los coletas antes de pisar Madrid. Ahora es Las Ventas la que marca la urgencia por ver si suena una flauta que tiene pocos agujeros en el mundo del toro. Hoy la tarde le dio la razón a sus apoderados.

Galván es sincero con la muleta en la mano, y encaja el riñón en la cara del toro y en el largo parlamento para devolver los trastos. Lo hace porque no entiende otra forma de vivir. Por eso no le consintió la repetición al primero, con el que se colocó y se colocó hasta que fue el momento de soplarle dos naturales de talle partido y mano en los infiernos que acusó el animal. Pero ya se los había pegado, y ahí quedaban. Tal vez supiera a poco el irregular trasteo para un público acostumbrado a deglutir sin paciencia, sin pararse a degustar, sin preguntarse por qué un torero le para la inercia al toro de su confirmación. Y lo cierto es que no entiende Galván el toreo si no es de traer y llevar. El pasatoro no le vale, aunque con eso se tapen otros espadas que quizá hubieran obtenido mejor resultado esta tarde. La verdad es muy verdad cuando hay un tío con personalidad para decirla. Y la verdad le hará rico. Al tiempo.

Rico es también El Fandi, aunque se parezca a Galván como un huevo y una castaña. Son dos conceptos, dos formas de entender la tauromaquia y dos maneras de sentir y vivir. Pero las dos son de torero. Y no es fácil mantenerte en tu sitio cuando te quiere reventar desde el tendido el que pide respeto para no sé cuántas cosas. Ni andar despierto con la capa en la mano para impartir magistral clase de cómo se maneja el percal mientras se niegan a tolerarte las fuerzas vivas de una plaza que había ido a verte a ti. David no dirá nada, ni se encarará con el tendido, porque guarda el respeto que debe, y la pleitesía, a esa mayoría que aplaudió en vez de pitar cuando expuso como un poseso en el espectacular tercio de banderillas del quinto, llevándose, incluso, un pitonazo entre pecho y axila. Eso no lo vieron los que veían trampa o querían pitar penalty. Luego, con la muleta, toro y torero no se entendieron para bailar. Y ni a uno le sirvió la arrancada sosa y cansina ni el otro entendió la rápida propuesta de tragar telas y telas. Total, silencio.

Y también lo obtuvo un Curro Díaz que pinta de colores cada gesto porque tiene gusto para gustarse y, a veces, para gustar. Como en el tremendo inicio muletero al noble segundo, de sentido trazo, templada suavidad en cites y embroques y enorme belleza para ganar el paso en el toreo a dos manos nítido, cristalino, inmenso de sentimiento. Fue el cénit de una tarde en la que todo cambió a partir de ahí. Porque se vino abajo pronto el de La Palmosilla, que no echó hoy la corrida de su vida porque le faltó raza y le sobraron kilos, aunque no pudiese ponerle Madrid ni una pega a su presencia. Y, con él, se vino también un Curro que no es de trabajar la embestida, sino de aprovechar las que le ofrecen. Son cosas de lo que llaman 'pellizco'.

No será por lo que le salga de esta tarde, pero el novato se hará rico. Lo será si continúa en la senda por la que parece buscar su misterio, y lo será a pesar de Madrid, porque no necesita este mapa un torero que tiene claro a dónde va.

 

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